|
“No nos cansemos de
hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por
vencidos” Gálatas 6:9 (V.I.)
Recuerdo cuando Dios me llamó a servir
de “tiempo completo” (como se dice entre cristianos) hace 6 años. Al
inicio de esto que Dios me estaba pidiendo fue muy difícil por la forma en
que El trató conmigo. Definitivamente que mi corazón fue transformado en
otro después de que le di la oportunidad de hacer lo que El quería. No se
me olvida que en los primeros años con lo que más luché fue con estar
seguro si Dios me había pedido dejar mi trabajo y completamente servirle;
recibía agresiones de las personas, como: ¿Qué estas haciendo en ese
lugar? -¡Eso que haces no es para ti o no tiene futuro!- Aun de propios
cristianos, me lo repetían -¡Consigue un mejor empleo!- etc.
La
cuestión es que estaba confundido a más no poder, eran momentos y días
donde (como decimos algunos) no encontraba la puerta. Entre un poco de
oración y más lágrimas que otra cosa, le rogaba a Dios me hiciera entender
qué pasaba: ¡Confírmame esta decisión que tomé! ¡Háblame Señor por favor!.
No estoy bien seguro con exactitud cuándo sucedió que por fin recibí lo
que pedía. Y es precisamente de lo que te quiero hablar. De lo primero que
me di cuenta es que:
1. Todo el trabajo, ministerio o labor que
hacemos para Dios es espiritual. No es como entrar a una empresa, negocio
o empleo secular donde te piden una serie de requisitos para ser parte de
la misma. Aunque la Biblia sí habla de requisitos, no es sólo eso; es
necesario “que Dios te hable a ti personalmente” pues a El es a quien
antes que a nadie le vas a servir. Por consiguiente:
2. Lo que
hacemos para El agota nuestro ser, ya que es vivir por fe, estando seguro
que el mismo que te llamó te sostendrá. El trabajo que hacemos para El no
tiene horario especifico ni lugar. En otras palabras, Dios nos hace morir
a todo lo demás para ser exclusivos de El y su obra.
3. Dios trata
con el corazón. Muchos nos emocionamos y creemos que siempre es de “color
de rosa” o que nos vamos a dormir en nuestros laureles. El día de hoy
puedo decir que: Servirle a Dios es la carrera mas difícil y privilegiada
que alguien puede hacer. Cuando digo que Dios trata con el corazón me
refiero a que sin darnos (o dándonos) cuenta comienzan a manifestarse las
intenciones de nuestro corazón y cuando menos lo esperamos resulta que en
mi corazón había todo menos lo que yo creía.
4. Entendí que servir
a la gente es como un terremoto que indica mi pasión hacia El. Es
importante mencionar que nuestro máximo ejemplo en todo y para todo es
JESÚS. Hubo dos cosas que Jesús nos dijo que aprendiéramos de
El:
a) A ser mansos y
b) Humildes de CORAZON
Hagas lo
que hagas, hazlo para El, introduciendo mansedumbre y humildad hacia los
demás. Y por último,
5. Lo que hagas hazlo por amor y gratitud. No
le podemos pagar con nada a nuestro Dios que nos haya visto y considerado
para participar en su preciosa obra. Sólo nos resta entregarnos con amor y
gratitud. Si Jesús un día se entregó cuando había motivo en El, cuanto más
no nos entregaremos nosotros a El que lo merece todo. Y como resultado me
llevó a tener convicción de lo que hacia, pues ahora sé que El me llamó;
sé lo que cuesta y lo que me espera.
Si tú vives preocupado porque
el Señor te está llamando a servirle o estás confundido, recuerda
que:
1. EL TRABAJO ES 100% ESPIRITUAL
2. NOS VA A COSTAR
DOBLE ESFUERZO
3. DIOS QUIERE TRATAR EN NUESTRO CORAZON
4.
ESTAMOS PARA SERVIR A LOS DEMAS y
5. TODO LO QUE HACEMOS LO HACEMOS
POR AMOR Y GRATITUD A DIOS.
Tal vez un tiempo te sentirás como yo,
pero confía y toma valor y fuerzas en Dios y no olvides que:
“Si no
te cansas de hacer el bien (y hacerlo bien) a su tiempo cosecharás lo que
en amor
sembraste”.
Material
extraído de una de las
mejores paginas web cristianas: www.cristoweb.com
|